lunes, 21 de julio de 2008

Hace mucho que dejé de Escribir

Hace mucho que dejé de escribir.
Al parecer el tiempo gira más rápido que mis sentidos.
Siento que ya no siento tanto como antes

Hace ya un tiempo volví a pensar, a analizar y a tratar de entender el porqué estamos haciendo, moviéndonos, inventando, creando, materializando y formando un mundo que se mueve bajo el sonido de el timbre de la bolsa de Tokio, Nueva York, Londres…
¿Cuál es la gracia? ¿Hacia dónde vamos?

En este nueva tiempo que algunos denominan postmoderno, mas post que moderno porque pareciera que todo pasó tan rápido y no te diste ni cuenta. Trato de buscar el contenido a mis preguntas, a mis incertidumbre, al por qué estoy parada en este minuto, en este país, ante este paisaje y en estas coordenadas. ¿Porque yo tengo que hacer esto cuando pareciera que a muy pocos les importa y giran en la misma rutina mirándose el ombligo?, no malinterpreten, no quiero ofender a nadie, yo también me cuento entre ustedes, y es porque aún cuando estoy más cerca de la verdad que nadie quiere ver es que aún tengo ganas de correr de esto que veo todos los días porque no estoy dentro, estoy simplemente tocándola en la línea divisoria entre lo inmoral y denigrante y una vida de aceptación social y éxitos.

De todas formas hay que buscar un por qué, es por eso que estoy aquí. No quedan dudas al respecto el cómo y a causa de y cuánto estoy siendo, aprendiendo y haciendo para un grupo de familias, mujeres, niños, abuelos que no han tenido oportunidades y que ni siquiera las sueñan. Te sorprende tanto a veces ver su caligrafía, incluso algunas ni siquiera escriben, se han aprendido con dificultad sus iniciales, ante este grupo de personas uno debe reformularse y esto me resulta fascinante, porque debes cambiar tú lenguaje, corporal, tú actitud, tú forma de hablar…

…Y el olor, que estoy diciendo! pero es la huella que deja el olor del campamento sofocante, te inunda y al final terminas sintiendo que todo huele así, a humedad, a basura, a sucio, a enfermedad. Al principio era un olor que me espantaba, arrugaba la nariz y trataba de no respirar como si fuera un gas mortal. Pero ya a este tiempo, el sentir ese olor significan otras cosas, significa una vida diferente, difícil hasta tal punto que ni aun estando entre ellos y viendo lo que ellos ven puedes entenderlo, tendría que nacer de nuevo en ese lugar llamado campamento y no! que terrible vida.

La ropa que los abriga del frio de la noche del desierto no es de tienda ni de la última colección, y menos de la oferta de la semana ni de fin de temporada, es lo que uno deja de usar porque ya no queda, porque ya tiene hoyos, porque está manchada y es imposible sacar esa negra aureola que quedó luego de que cayó el café express en tu camisa. Sus zapatos son también pobres, sus suelas delgadas como muchas caras de sus hijos, quienes siempre tienen sus zapatos desabrochados y arrastran los cordones, como arrastran los mocos que nadie limpia porque a nadie le importa.

Y puta que tenemos suerte, ¿quién decidió que yo o tú no naceríamos en campamento, que mi padre no sería alcohólico ni drogadicto, y mi madre no sería una mujer que no podría salir de la pobreza con las pocas armas que le dio una escuela hasta cuarto básico cuando tuvo que saltar al mundo de afuera, a ese que se ve de lejos en el campamento, desde el cerro y trabajar por unos pesos mal pagados para comer? Agradezco mi vida porque sé y aprendo y tengo las herramientas para ayudar y ser mejor y ayudar a ser mejor, pero no agradezco no poder hacer más. No sé cuanto más puedo aguantar al exitismo en mí desarrollado por años de relaciones superficiales y entendimientos banales?

Suficiente por hoy.
Encenderé un cigarrillo KENT ONE, y tomaré mi SAUVIGNON BLANC para ver en mi NOTEBOOK el último estreno del CINE EN INGLÉS.

No hay comentarios: